INTERIOR CLIP. Barcelona (2011)

La denominación CLIP, responde a las iniciales de las calles que rodean el edificio donde se sitúa el piso objeto de la intervención. Un edificio catalogado, obra de los arquitectos Antoni Fisas Planas y Luis Duran en el 1953.

Partíamos de un piso estrecho, muy compartimentado y con luz únicamente en un extremo. Una herencia dura para un piso que a partir de ahora iba a ser ocupado por una pareja joven que iniciaba una vida en común. Había que transformar el espíritu de esta vivienda y permitir que les acompañara en su nueva andadura aportando energía y positivismo. La clienta siempre me recuerda que, en la primera visita al piso, les dije: “tengo que hacer llegar la luz al otro extremo del piso”.

Este diseño interior propone liberar espacio y dejar entrar la luz a través de dos ventanas de la fachada que da a la Sagrada Familia. Se tuvo que apear el muro de carga, que dividía la vivienda transversalmente, para hacer que la luz natural llegara más allá de este muro difundiéndose y bañando todas las estancias. Eliminamos también el pasillo central, lo que también nos permitía mejor ventilación natural.

Una nueva distribución de espacios que da más importancia a los espacios comunes. Un tabique forrado en madera lacada en blanco con un despiece desigual que disimula las puertas de las estancias y nos acompaña siguiendo el camino de la luz desde la fachada hasta el interior de la vivienda. Una gran puerta o tabique corredero permite un gran vínculo del dormitorio principal con el salón, y el aprovechamiento de la luz que entra de este lado. Y el pavimento interior que unifica los espacios a través de piezas de cerámica de gran formato.

De un todo blanco, con iluminaciones tangenciales y continuas, desembocamos en la cocina verde manzana. Un accidente a medio camino, el guiño del baño sólo rojo, donde se juega con espejos, vidrios y luces fluorescentes.

El diseño del mobiliario del dormitorio se caracteriza por la sencillez. La madera de roble es la protagonista de una pequeña mesita, una repisa y un soporte para un futón.

Poca superficie útil, mucho aire fluido, blanco y alguna sorpresa roja. Rompiendo las barreras de las tabiquerías preexistentes, hemos conseguido que una sensación de libertad ocupe la vivienda. Esperamos que este espacio sepa acompañar a esta nueva pareja.